Vodafone despide a su plantilla española

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VODAFONE DESPIDE 1500 TELEOPERADORES EN ESPAÑA Y SE LLEVAN LOS DATOS BANCARIOS Y PERSONALES DE SUS CLIENTES A COSTA RICA. SI NO QUIEREN TRABAJADORES ESPAÑOLE…

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Eso lo he visto tantas veces….Y todavía se creen que el “capital extranjero” vendrá a España por la reforma laboral? Al contrario se lo están poniendo precioso para que salgan corriendo.

Las cuestiones de los centros de atención telefónica, atencion al cliente, help-desks y Service Desks son verdaderamente sangrantes: los países anglosajones ya se dieron cuenta de que podian hacer el “outsourcing” al Tercer Mundo. La visión era clara: los beneficios a corto plazo (incluidos los gastos de traslado, abrir nuevos centros y dar “training” al personal) superaban con creces el mantenimiento de los centros en países mas desarrollados.

Centros de habla alemana se abrieron inicialmente en el extranjero cercano de la Union Europea (Hungria y Eslovaquia) Ingleses y yanquis se tiraron a la India, donde crearon autenticas ciudades de teleoperadores.

En los países de origen se perdió gran cantidad de puestos de trabajo, de gente mas que preparada para las plazas que ocupaban, aumentando el paro y la crisis.

Pero eso no es todo: los inconvenientes a largo plazo demostraron que los beneficios iniciales estimados son mucho menores de lo previsto, y que los riegos son enormes. Ya no solo por la capacidad y ética laboral de la nueva mano de obra, pero especialmente por temas de seguridad informática. Fueron famosos los documentales ingleses en que se compraban CD llenos de datos informáticos de cuentas bancarias británicas a precios irrisorios. No necesitas ser un hacker para eso, solo tener el contacto adecuado. Eso sin hablar de que se rompen las medidas de seguridad informática ya de la Union Europea, como de muchos de los países que la forman (especialmente España y Alemania, donde son las mas fuertes en estos casos).

La debacle fue tan fuerte que algunas entidades, especialmente bancarias, tuvieron que dar marcha atrás y regresar a sus países de origen. Tal fue el caso del ABN-Amro poco antes del desastre financiero que llevo a su quiebra.

Las empresas que gestionan esos servicios se escudan bajo la cobertura legal de que los servidores que manejan la información siguen estando en territorio de la Union Europea (tal es el caso de la gestión de las tarjetas de crédito del Deutsche Bank, en manos de una corporación estadounidense, cuya base de datos reside en Inglaterra pero es gestionada desde Estados Unidos, Brasil e India). Es indiferente donde este la base de datos cuando esta esta abierta completamente en su gestión fuera de la UE.

La cuestión final es que la globalización se utiliza para favorecer a unos pocos en contra de la mayoría. No es que sea mala o buen, es el uso que se hace de ella… en este caso el abuso.

Así que si tienes servicio de Vodafone ya sabes lo que pasa: puede que te ahorres unos céntimos al mes, pero el servicio que te van a dar va a ser de mucha peor calidad, llamadas mas largas en espera, te atenderá una señorita con hermoso y agradable acento que no tendrá ni la mas remota idea de donde esta Langreo, ni Ibiza, y no hablemos ya de Villarrobledo, dandote una contestación genérica escrita en una pantalla que le saldrá delante.

Eso ya sin hablar que todos los datos de tu cuenta (incluidos los bancarios) serán ahora accesibles por gente cobrando un sueldo de risa, en un pais que tiene fuertes relaciones con Estados Unidos y que sus servicios de seguridad leas e CIA o cualquier otro) pueden reclamar todos tus datos. Ya sea tu móvil, ya tu cuenta de internet o de G3 esta comprometida si usas Vodafone…

Ya sabes… todo por ahorrarte unos céntimos…

 

 

 

Por que hay que sabotear los Juegos Olímpicos de Londres?

Los Juegos Olímpicos eran tradicionalmente, un momento en que todas las disputas se interrumpía, se detenían las guerras y la gente se reunía para honrar a los dioses, hacer la paz y unirse como hermanos. Por eso a los campeones se les honraba con una corona de olivo.

Hoy, los Juegos Olímpicos no son mas que otra mercancía en manos de las multinacionales: una oportunidad de “Oro” (olímpico) para hacer relaciones publicas y anunciarse por todo el mundo como “empresas buenas”. Y si no, veamos los “sponsors” que tiene Londres:

ACER

Empresa de Taiwan que se dedica a los ordenadores y productos informaticos. En el 2008 publico un informe en su pagina web por el que se comprometía acabar en el 2009 con todo material tóxico en sus productos. Todavia no los ha eliminado. Siguen incluyendo PVC y BFR en sus lineas de producción. están en el puesto 12 de los 18 productores que recoge Greenpeace en su calificación de nivel ecológico. La puntúan con un 2.9 sobre 10 puntos (la mejor empresa es HP con un 5.9)

ADECCO

Esta es una multinacional de Trabajo Temporal. Hay que hacer algún comentario a cerca de la labor social de las TTs? Creo que ya todos sabemos por donde van…

ADIDAS

Adidas sigue usando mano de obra extremadamente barata en el tercer mundo para producir sus artículos. No se trata precisamente de una ONG. 4 euros al mes de salario no es ninguna maravilla (fuente Oxfam). Sigue habiendo alegaciones de que usan todavía trabajo infantil en sus lineas de productos, aunque parece que eso o ya no se produce o se esconde muy bien. Incluso en una de sus factorías estrella en Indonesia, pagaban 55 céntimos australianos para comida a los trabajadores, cuando se les cobraba el plato a 1,30. Sin posibilidad de asociación, despidos improcedentes y otras lindezas, Adidas esta reconocida como uno de las empresas mas lentas en la mejora de las condiciones laborales de sus trabajadores.

ACELOR MITTAL

Empresa de capital indio dedicada a la mineria y producción de acero. Aceralia (parte del grupo) es bien conocida en Asturias. Tan reciente como julio del 2011 anuncio la apertura de una megamina de hierro a cielo abierto dentro del Circulo Polar Artico. WWF-Canda no era precisamente la asociación mas feliz del mundo tras ese anuncio. En enero del 2010 fue “galardonada” con el premio de “Empresa anti-ecologica” en Sudáfrica…

ATOS ORIGIN

Empresa de servicios informáticos. En el 2010 lanzo un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) de manera temporal. La medida afectará a un máximo de 1.500 trabajadores de toda España. Cada uno de ellos estará un máximo de 120 días de regulación, es decir, sin trabajo. La situación no mejoro en el 2011, si no todo lo contrario. Esta es una pagina que seria “divertida” si el tema tratado fuera otro

BMW

Coches,, de lujo, alemanes, gasolina… Y no precisamente los mas ecológicos del mercado. Hace falta algún dato mas?

BP

No reo que os sea muy difícil encontrar paginas relacionadas con el reciente incidente del Golfo de Mejico. Lo que no creo es que sepas que los rusos están que trinan con la “cooperación” de BP en su país. Se les acusa de mas de 750 incidentes de vertido de petróleo en la región donde trabajan.

BRITISH AIRWAYS

Que remedio les quedaba? Aun así sigue siendo una empresa con un nivel de aceptación por sus usuarios muy bajo (el 52% de aceptación), por debajo de la media (del 55% en este sector). Aparentemente, el personal de cabina se dedica a hacer “comentarios inapropiados” a cerca de los pasajeros: palabrotas, racismo… Perfecto. Al mismo tiempo, hacen pagar mas por su “política ecológica” mientras sus aviones surcan los aires vacíos.

BT

Desde acabar las criticas simplemente borrando los comentarios en sus foros, hasta atentar contra la privacidad de sus usuarios. Y es que tener el monopolio… Ademas de apoyar todas las medidas en favor del gobierno británico en contra de la privacidad de sus usuarios. Recordemos que Gran Bretaña es uno de los países donde se ha detenido mas gente por casos de pirateo informático, lo cual no hubiera sido posible sin su colaboración.

CADBURY

Este es un hermoso articulo que apunta a Cadbury a cerca de ser sponsor de los Juegos. Se preguntan (como todos) como una de las empresas  que sirve los alimentos menos saludables promueve tal evento. Recordemos que se dedican a la fabricación de chocolate y helados…

CISCO

Cisco es una empresa que se dedica a crear y equipar redes informaticas. A parte de mentir como bellacos en las expectativas en el aumento del consumo de redes (a fin de promocionar sus productos), es una de las empresas que mas gente ha despedido en fechas recientes (6.500 a la calle), hasta el punto de que los accionistas les demandan disculpas a la dirección por sus abiertas mentiras. Por comentarios internos y cercanía al sector, Cisco nunca se había demostrado una empresa fiable en cuanto a salarios (muy bajos y en condiciones abusivas) y la seguridad del mismo (empleos de corta o muy corta duración, a parte de que la gente acababa “quemada”). Todo por los beneficios trimestrales para Wall Street…

COCA-COLA

Uso masivo de aspartamo como edulcorante, aunque los mismos tests que ellos han pagado demuestran que es un elemento altamente cancerígeno.

DELOITTE

Empresa de consultoria y auditoria…. con gran contacto con el mundo financiero y bancario. Ahora sale a la luz que sus auditorias del 2006/2007 no ponían en evidencia la crisis bancaria que se avecinaba. De hecho, varios de sus clientes quebraron, aun cuando los auditores de Deloitte aprobaron sus cuentas. Resulta curioso también ver las diferencias de salarios dentro de la empresa, en las mismas posiciones: una variación que en algunos casos llega al 300% entre la parte baja y la alta de la horquilla… Explicable?

DOW

Se acuerda de Union Carbide y el incidente de Pophal (India) que sigue produciendo enfermedades en toda la población de la zona? Bienvenidos al universo de Dow Chemicals!

EDF

Posee el monopolio de las centrales nucleares en Gran Bretaña. Es bien conocida por las actividades de los hackers que tiene a sueldo. En Francia fue condenada en los tribunales por el hackeo de Greenpeace en ese país.

GENERAL ELECTRIC

Famosos productores de motores de aviacion que equipan casi todo el arsenal militar de Europa y Estados Unidos. Ciertamente se salieron del negocio de armas nucleares por presión publica, pero la contaminación sigue allí. Pero aun así, siguen produciendo hermosas armas que  básicamente utilizan munición de uranio empobrecido.

LLOYDS TSB

Uno de los bancos que quebró y ha sido intervenido por el Gobierno británico con dinero publico.

MACDONNALDS

Su nombre lo dice todo. Y son los “alimentos oficiales” de las Olimpiadas. Cuatro restaurantes nuevos en la zona olímpica, incluyendo el mayor McDonalds del mundo… Se les menciona en el mismo articulo que comentábamos a cerca de Cadbury.

OMEGA

Relojeria… para los muchimillonarios. Ya sabemos que Suiza es famosa por dos cosas: relojes,…. y cuentas bancarias.

PANASONIC

Corporacion de productos electrónicos… Si bien ha lanzado un programa para asegurar el reciclaje de sus productos en India (solo televisores), falla estrepitosamente al no mantener la misma política con otros productos u otras zonas. Una simple operación de maquillaje? Simplemente esa en mejor situación que ACER (puesto 6/8 junto a Motorola y Sony) pero aun lejos de los líderes. Recientemente ha levantado serias ampollas en EE.UU. a cerca de los beneficios fiscales que recoge en ese país.

PROCTOR & GAMBLE

Conocida por los productos cosméticos y de cuidado personal, aunque también por los tests que hace en animales. Y con la ayuda de Wall Mart probaron un nuevo chip para controlar a los clientes en las tiendas sin que ellos lo supieran.

SAINSBURY’S

Gran cadena de supermercados británica… recientemente inculpados de fijar precios de mercado a fin de mejorar sus beneficios. Sobre la calidad de empleo…. aquí es lo que dicen los empleados.

SAMSUNG

Empresa corana de productos electrónicos, industria pesada… lo que sea. El propietario es el hombre mas rico de Corea, que se atreve hasta a entrometerse con el gobierno de su país. Suena a un Botín a la coreana? Sin mencionar la prohibición de la venta de sus tabletas tras haber copiado el producto de Apple, el cual producía bajo licencia y colaboro en el desarrollo. Cualquiera que las haya visto, incluso su teléfono Galaxy, se dará cuenta de lo sinvergüenzas que son algunos… Pero eso lo dejo en los juzgados.

THOMAS COOK

Turismo y lineas aéreas… Los que hayan trabajado con turismo “británico” ya saben con que tipo de personajes se trata uno. Los “hijos de la Gran B….” son un tema a evitar. Y el termino “hooligan” es bien conocido en cualquier parte de nuestro país, aunque especialmente en la costa, cualquier costa. De todas formas, veamos como valoran los clientes a la empresa: ya sea como agencia de viajes, o como transportista aéreo….

UPS

Empresa de mensajería… son ellos o los otros… Asegura eso calidad, servicio…. limpieza?

VISA

Ya hemos hablado de como funcionan las tarjetas de crédito…. No voy a comentar mas la usura de los “esquemas” de estas empresas…

Estos son supuestamente los Juegos Olimpicos mas verdes y ecológicamente sostenibles de la historia… O eso anuncia desvergonzadamente el comité olímpico británico.

Maximizando los recursos petrolíferos: “Oil Peak”

En medio de todo este caos económico una noticia nos esta pasando desapercibida: el aumento de los precios del combustible.

Los precios siguen subiendo y ello redunda en todos los productos que compramos: todo lo que consumimos ha sido transportado por medios que usan petróleo, ha sido producido utilizando petróleo, incluso usamos petróleo para ir a trabajar cada día. La dependencia es absoluta: el aumento del petróleo redunda en todos los elementos de la cadena productiva, sin excepción. Y ello se traduce en un progresivo aumento de los precios de productos y servicios, lo cual implica un mayor gasto en todos los consumidores, en un momento de fuerte recesión como la actual, en que los salarios se reducen, los puestos de trabajo desaparecen y la economía se enfría a pasos acelerados.

Como vemos, el aumento de los precios del petróleo afectan a los individuos, a las personas independientes, a todos por igual. La diferencia es que el aumento afecta mas a los que tienen menores ingresos que a los que mas tienen, en porcentual sobre sus ingresos. Si ganas 500 euros al mes o 50.000 el precio de la gasolina es el mismo, el aumento en el precio de las patatas es el mismo. Pero a uno puede representar mas de un 10% de su consumo, mientras que al otro es una milésima del 1%. El impacto personal es muy diferente. La variación en el precio de los combustibles es un elemento mas que hace que los que mas tienen tengan mas y los mas desposeídos se hundan aun mas en su miseria.

La expresión anglosajona “peak oil” indica llegar al máximo posible de la producción del petróleo. El petróleo es un recurso no-renovable; en otras palabras, es algo limitado y un día de estos se acabara. Eso es algo que todos debemos asumir y que afecta a los precios. Cada vez es o será mas difícil explotar el recurso: se deberá buscar en lugares mas remotos, o perforar mas profundo. Cierto que los costes de explotación subirán, y en consecuencia los costes de la materia bruta. Pero eso son costes fijos que tardaran mas amortizar la explotación. En este momento, la producción de petróleo no se ha reducido, en comparación con las pasadas décadas, por lo que los precios no deberían estar subiendo de manera constante como lo han hecho en los últimos tiempos. Lo será, pero no hoy.

Otro elemento a considerar es la distribución del recurso: no es un elemento distribuido igualmente por toda la superficie de la tierra, y se centra en zonas especificas. Una de ellas es el Golfo Pérsico. Y uno de los mayores productores de petróleo hoy es Iran. El reciente programa nuclear iraní ha llevado al gobierno de Estados Unidos, presionado por las autoridades de Israel, a declarar un embargo económico contra Iran. Esta es una de las razones que se argumentan para la reciente subida de los precios del crudo. Pero lo que no se dice es que los campos petrolíferos de Irak han vuelto a producir como antes de la Segunda Guerra del Golfo, que los campos libios han vuelto al mercado y que Arabia Saudi ha aumentado la producción para compensar la falta de petróleo iraní en el mercado. Entonces, cual es el efecto de la salida de Iran cuando se ha compensado la producción mundial. De hecho, los precios no deberían subir, mas al contrario. Y de hecho, varios de los principales consumidores de crudo persa (principalmente China e India) se han negado en redondo a aceptar el embargo. Si el embargo causara un aumento real del precio del crudo, llegar a los extremos de EE.UU. y Europa, en un momento de severa crisis económica como la actual, seria una actitud suicida para los gobiernos que han decidió tomar tal acción. Tiene entonces razone e ser un aumento de precios del petróleo en relación con el embargo de Iran? Bien, podría afectar ligeramente los precios en Europa y EE.UU. por un tiempo en que se rehacen las lineas de transporte de crudo, pero eso son costes marginales y que solo afectarían por un corto periodo y que serian rápidamente recuperados.

Hemos dicho que la producción mundial se ha mantenido, si no se ha incrementado ligeramente en la ultima década. Lo que se ha alterado es la demanda. Se habla mucho de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica) y de su gran crecimiento económico. Brasil quiere iniciar la explotación de petróleo en aguas profundas de su costa, pero de momento su producción es mínima; Rusia produce petróleo para consumo interno y la zona del Cáucaso esta bajo su esfera de influencia; China fue incluso exportador de pequeñas cantidades para pasar recientemente a se un gran importador; India y la República Sudafricana no producen. Las poblaciones de los BRICS se encuentra entre las de mayor crecimiento poblacional, económico y de mercados del mundo. Que pasaría si India o China quisiera tener el mismo nivel de consumo y comodidad de un país como EE.UU. o cualquiera de la Union Europea? EE.UU. tiene 315 millones de habitantes con un consumo per capita anual estimado en 25 barriles; China 1.350 millones de personas con un consumo de 2 barriles (2008) e India 1.260 millones con 0,84 de consumo anual (2008) (ver siguen articulo). Ahora entendemos por que tanto India como China se oponen al embargo. Pero, es la situación actual escuda para la subida de precios? Quizás a medio plazo, pero tanto indios como chinos están interesados en petróleo barato en este momento y su consumo no es la escuda del aumento de precios actuales.

 

Fortune 500 es la lista de las 500 mayores corporaciones globales. Veamos los resultados del 2011

Rank Company Revenues
($ millions)
Profits
($ millions)
1 Wal-Mart Stores 421,849 16,389
2 Royal Dutch Shell 378,152 20,127
3 Exxon Mobil 354,674 30,460
4 BP 308,928 -3,719
5 Sinopec Group 273,422 7,629
6 China National Petroleum 240,192 14,367
7 State Grid 226,294 4,556
8 Toyota Motor 221,760 4,766
9 Japan Post Holdings 203,958 4,891
10 Chevron 196,337 19,024

6 de las 10 primeras (Total esta en la posición 11 en el 2011 cuando era la 14 en el 2010) son compañías petroleras (5 y 6 son chinas, por cierto) (fuente: CNN). La lista del 2010 es muy similar: solo AXA desaparece y es sustituida por Chevron. En el 2010, las corporaciones petroleras copaban el 50% re los ingresos de las 10 mejores, y el 71% de los beneficios; en el 2011 representaban el 67% y el 74% respectivamente. Como vemos, desde el principio de la crisis, no solo las petroleras han mantenido su dominancia mundial, sino que la han acrecentado. Incluso, a pesar de las graves perdidas de BP (de 16.578 millones de dólares de benéficos del 2010 a las perdidas de 3.719), aumentaron sus beneficios combinados en un casi 27%. Beneficios, no ingresos. Y del 2010 al 2011. Que otro tipo de empresas ha generado un aumento en ingresos semejantes en un periodo de crisis como el presente? Chevron, por ejemplo casi duplico beneficios en este periodo (10.483 en el 2010 a 19.024 en el 2011).

El mercado funciona de manera extraña. Hoy mismo tenemos noticias mezcladas: los números relacionados con la producción de China y EE.UU. para el pasado mes han mejorado, lo que ha resultado en el aumento del valor bursátil de las petroleras (por ejemplo en el mercado ruso han sido las mejores del día haciendo que cerrara el MICEX con beneficios). Por otro, tras alcanzar el precio mas alto de los ultimas 6 semanas, el valor del crudo ha bajado unos céntimos. El ascenso de la bolsa es relacionado con los aumentos de producción, y la consecuente alza en demanda de materias primas; pero ese mismo aumento en demanda reduce los precios de las mismas materias primas (petróleo). Curioso…

Curioso? O es que los precios de las materias primas están perdiendo relación con las evoluciones de lo que debería ser un mercado abierto y transparente? Veamos este ejemplo: el precio de mercado del arroz en marzo del 2002 era 189,29, marzo del 2007 326,18, febrero del 2012 es 547,18. Un 290% aumento de precio en una década! (fuente Index Mundi). Mayo del 2008 llego a superar los 1.000 dólares! Suena la fecha? El momento de la crisis financiera y la caída d ellos grandes bancos. Tuvo algo que ver el clima, o la disminución de la producción? O fue una diversión de dinero? Bajaron los precios a niveles normales después? Aparentemente no. Vemos con este claro ejemplo como funcionan las materias primas: es independiente de la producción y la demanda, pero simplemente un sitio donde manejar dinero y ganar beneficios. Es cierto que ha habido problemas con cosechas en Asia en 2009-2010, pero los precios alcanzan incluso a la población de los principales productores, causando serios problemas sociales (ver Rice Policy). Incluso pone en peligro la reciente llegada de reformas democráticas en Myanmar (Myanmar Times 5 Junio 2011). Incluso hasta el punto que los agricultores no tienen dinero para comprar las semillas, por lo que se cierra el ciclo… Ciertamente, el petróleo no sigue las mismas pautas de crecimiento y demanda que el arroz, pero vemos como funcionan los mercados desde la llegada de la crisis: las instituciones financieras se han apoderado de los mercados de materias primas y los hacen fluctuar de manera aleatoria, solo en relación a sus propios beneficios, y no de forma abierta, tal y como un mercado en una economía capitalistas debería funcionar. Se hablo de “dictadura del proletariado”, el comunismo, pero ahora deberíamos hablar de la “dictadura del capital”, lo que nos acercaría mas al otro extremo del espectro político: el corporativismo (también conocido como fascismo en Italia o nazismo en Alemania).

Conclusiones

Todos somos jonkies: jonkies del petróleo. Nuestra dependencia es tan fuerte que influye en todas las áreas de nuestras vidas. Cuanto mas desfavorecidos son los miembros de una sociedad, mayor influencia tiene esta dependencia. Sabemos que esta droga social tiene fecha de caducidad, y que debemos encontrar nuestra “metadona ecológica” para romper el ciclo de consumo de los combustibles fósiles.   Los precios siguen aumentando, y nosotros seguimos pagando. Los gobiernos presentan excusas, como la política internacional, para esconder el aumento de los precios. Cuando los auténticos beneficiados (las grandes corporaciones petrolíferas y financieras) manejan los mercados y se llevan cada día mayores beneficios a costa de todos nosotros. Y lo hacen en el momento en que somos mas vulnerables: cuando estamos sufriendo una serie crisis económica. Y estos beneficios para pocos no hacen mas que empeorar la situación general de la población y de las finanzas publicas.

La situación es simple y no es bajar los precios del petróleo al usuario final. La solución es hacer pagar los pertinentes impuestos a los grandes beneficiados y usar esos impuestos de manera inteligente: fomentar fuentes de energía alternativa, transporte publico, dependencia del consumo mediante recuperar productos locales o que utilicen menos combustibles fósiles… hacer, en definitiva, que los beneficios regresen a la gente de una forma sensata y que generen las bases para lo que se acerca de manera inevitable: el fin del petróleo y una nueva economía basada en un autentico capitalismo, transparente y responsable.

 

 

La City de los Angeles Caidos

Ya hemos hablado del bloqueo de las medidas que intenta adaptar Europa para salir de la crisis y del bloqueo de Cameron, el premier de turno, con la excusa de que “no protegen” sus intereses, dejando bien claro que se trata de los de la City de Londres y no los del pueblo ingles (querría decir británico).

La City de Londres se ha convertido en uno de los motores de la economia britanica, llegando en este momento a “crear” el 25% del PIB del pais, desbancando a la industria productiva. Así, la producción principal del pais ha paso del sector industrial al financiero en la ultima década. Por ello, es de entender que su premier intente proteger a esa gallina de los huevos de oro. Pero hasta que punto son “huevos” y no “huevos?

El impulso de la City londinense ya se inicio en la epoca de Tony Blair, el mismo que evito la caída de la casa real a la muerte de Lady Di y que se creyo a pies juntitas lo de las “armas de destrucción masiva”. Blair pretendía competir con Wall Street y convertirse en la capital financiera de la nueva Europa, a costa de Frankfurt o de las pretensiones de Paris, e incluso Amsterdam. En una economia cada día mas globalizada, vio el cielo abierto con las teorías neocapitalistas en cuestiones de financiación (el asunto de los ferrocarriles británicos es mas que un simple caso de estudio) y la apertura y liberalización de mercados. El outsourcing del sector bancario hacia la India ya puso de manifiesto los peligros para las entidades bancarias (el caso de venta de datos de Barclays Bank ya fue tema de un fuerte documental de la BBC) y del “drama” de perdida de puestos de trabajo y compra de empresas “británicas hasta la medula” especialmente en el sector automovilístico, por capital indu. Invertir en la India es un arma de doble filo, que también esta sufriendo Estados Unidos: al abrir una empresa en la India se requiere que la mitad del capital sea local a fin de que los del país ganen tanto como los extranjeros y con ello pretendiendo que la riqueza generada al menos permanezca en parte en el país. La India ofrece mano de obra cualificada (al menos sobre el papel), terrenos y convenientes ventajas fiscales durante un tiempo; los extranjeros ponen el know-how, la cartera de clientes y productos, ademas de aportar toda la educación, logística y preparación de los trabajadores. Las ofertas extranjeras en la India no solo incluían salarios muy elevados para los trabajadores (en relación con los ingresos locales) pero también otro tipo de compensaciones (como seguridad social para toda la familia del empleado -que en la India no es corta-, traslado a los puestos de trabajo, becas de estudios….).

Siguiendo el ejemplo de múltiples blue chips estadounidenses, el sector financiero se lanza a una fuerte campaña de outsourcing hacia el exterior (eso también lo hemos sufrido en España) con la consecuencia de generar beneficios a muy corto plazo a costa de la destrucción masiva de puesto de trabajo en el país de origen de la empresa. Los costes sociales, de seguridad y de calidad en los servicios prestados (se llegaron a abrir paginas en internet con vocabularios ingles-hindu a fin de poder insultar “de forma pertinente” a los empleados en los Call Centres).

El outsourcing fue solamente una de las vía de aumentar los ingresos; la siguiente vino dada por la ayuda gubernamental que inicio una completa desrregularizacion del sector financiero de la City a fin de permitir todo el movimiento de capital que ese outsourcing demandaba. De esta forma, se pensó en principio, los capitales de otros países también van a fluir a nuestra City aumentando nuestro nivel de negocio. Absolutamente cierto: capitales extranjeros empezaron a afluir a Londres, especialmente desde Estados Unidos, donde los banqueros británicos gestionaban las sumas mediante centros de bajo coste establecidos en la India. Fantástico negocio redondo… Y la economía británica empezó a florecer: los precios de la vivienda en Londres se dispararon de forma brutal, Canary Wharf empezó a saltar a las paginas de los periódicos, Londres volvía a ser chic limpiandose todo el polvo del Blitz de la Segunda Guerra Mundial y del smog de los 60.

Una ducha de realidad

Pero la resaca del sueño londinense iba a ser peor que la de un pelotazo de garrafón.  Los indios empezaron también a jugar al outsourcing: cuando tuvieron capitula suficiente empezaron a sacar trabajo de su país hacia otras zonas donde la mano de obra era aun mas barata. Singapur, Thailandia, pero especialmente China. Las multinacionales estadounidenses se encontraron que parte del software que creían realizado por sus delegaciones en India estaba realmente siendo creado en China, país con el que  tenían gran amistad. Lo mismo empezó con el sector financiero británico. Grandes escandalos bancarios, junto a las quejas de los clientes hicieron que, calladamente, muchos bancos británicos empezaran a recuperar los servicios que se habían pasado a las delegaciones en India. Un año antes de su caída ABN-Amro, el gran banco holandés que sigue siendo el quebradero de cabeza (y causa de la caída) de el Royal Bank of Scotland, trajo de regreso a los Países Bajos todas sus operaciones la India. No hacia demasiados años que había anunciado su inversión allí a bombo y platillo; el regreso fue muy, pero muy callado. N.B. Sabias que el Royal Bank of Scotland tiene capacidad para crear moneda propia?

La segunda “pata” del milagro de la City iba a dar pronto también dolores de cabeza. Empezando con Madoff (y su tan cacareado esquema Ponzi) , pronto se verían involucrados en la caída de AIG… y ahora MF Global. Pero que paso? Muy simple: la desregularizacion de Blair permitió inversiones de capital totalmente fuera de control. Hasta el punto que, incluso en un lugar como Wall Street, donde los banksters (bankster es una palabra de reciente creación mezcla de banquero y gángster) campan a su aire, no se atrevían a realizar. Y por ello lo hacían en un terreno libre de control como es la City de Londres.

Las diferencias entre el euro y la esterlina

Cómo es entonces que, a consecuencia de todo ello, la crisis no este afectando tanto a Gran Bretaña como al resto de Europa? Los británicos tienen una baza fundamenta: el Banco de Inglaterra. Su homologo continental, el Banco Central Europeo, nació con una ideología muy clara: controlar la inflación. Los alemanes habían tenido demasiado de ella después del 29 y eso les costo su libertad con la llegada de Hitler. No estaban dispuestos a repetir errores pasados. Así que para controlar la inflación se decidió limitar la capacidad del Banco Centra Europe en la producción de moneda: menos moneda en circulación se mantiene la estabilidad de los precios, se pensó. Ni moneda, no bonos del Estado para poder aumentar la circulación del capital. Una medida razonable en un momento de apogeo de la economía, pero no en la situación actual.

Gran Bretaña se mantuvo fuerte en sus principios: si bien aceptaron de mal grado el sistema decimal, jamas cambiaron la dirección de sus carreteras y jamas tuvieron la menor intención de entrar en el euro. Por que? Simplemente porque querían mantener la independencia que les daba el Banco de Inglaterra (y el de Escocia) para producir toda la moneda (deuda) que les interesaba. Y eso es a lo que nos enfrentamos ahora: un Banco de Inglaterra, de propiedad privada cuyos propietarios son desconocidos, capaz de generar toda la moneda que desean…

Y es que los indicadores de Gran Bretaña son tan espantosos en la actualidad que muchos dudan de su veracidad: desempleo creciente, disminución de la capacidad de compra por los ciudadanos, aumento del endeudamiento, de las hipotecas basura, del coste de la vida, reducción de la capacidad productiva real del país (solo crece el sector financiero). Muchos piensan que Gran Bretaña es la autentica burbuja del sistema financiero actual. Pero por que no explota? Muy fácil: el Gobierno británico sigue produciendo deuda que es automáticamente comprada por el Banco de Inglaterra. Se están autofinanciando la crisis  haciendo funcionar una maquinita de dinero que, en este caso, genera no solo moneda pero interés a costa del Banco de Inglaterra. La espiral de deuda británica crece sin cesar financiando las políticas del actual gobierno Cameron. no es de extrañar, entonces, que no le quede mas remedio que defender a la City a capa y espada: una capa ya hecha jirones y una espada tan mellada y mohosa que cuando llegue el momento de la verdad caerá a trozos…

Hay comentarios, quizás exagerados pero no lejos de la realidad, de comentaristas de como Max Keiser que evalúa la deuda de la City en cerca de 1.000 veces el PIB británico. Si eso es cierto, la burbuja británica se acerca a su explosión.

Ultimas notas: Vemos ahora cual es la charada de las Agencias de Calificación? Tales agencias fueron creadas para servir al mercado de Estados Unidos, y jamas para el mercado exterior. Esas mismas viven de los intereses que generan por sus informes, pagados por sus clientes, a los cuales otorgan información privilegiada antes de presentarlos al publico. Esas mismas agencias tienen carteras de valores, las cuales mueven antes no ya solo de informar al publico, pero también a sus clientes… Si sus clientes en este momento tienen un fuerte interés en la buena marcha de la City, para que rebajarle la graduación de una economía que, a vista de todos, esta cayendo a pedazos? Sigo manteniendo mi teoría de la oveja rezagada: no la mas enferma, no la peor, solo la ultima de la cola…

Y seguimos creyendo en falsas salvas de los medios de comunicación anglo-sajones disparadas en autodefensa de un barco que se hunde.

WE – Arundhati Roy (Eng)

The following clip collects most of the speech given by the writer Arundhati Roy in Santa Fe, New Mwxico, on September 18th 2002: “Come September; Citizens of America: welcome to the World”

It surprises by the clarity of ideas, use of the English language and, specially today, for her vision of the coming times. Even if it is already 10 years old, it is absolutely applicable today.

The full transcript , plus the following debate can be found here. This is just the adapted version for the mentioned videoclip.

Fiction and nonfiction are only different techniques of story telling. For reasons that I don’t fully understand, fiction dances out of me, and nonfiction is wrenched out by the aching, broken world I wake up to every morning.

The theme of much of what I write, fiction as well as nonfiction, is the relationship between power and powerlessness and the endless, circular conflict they’re engaged in. (John Berger, that most wonderful writer, once wrote:) “Never again will a single story be told as though it’s the only one.” There can never be a single story. There are only ways of seeing. So when I tell a story, I tell it not as an ideologue who wants to pit one absolutist ideology against another, but as a story-teller who wants to share her way of seeing. Though it might appear otherwise, my writing is not really about nations and histories; it’s about power. About the paranoia and ruthlessness of power. About the physics of power. I believe that the accumulation of vast unfettered power by a State or a country, a corporation or an institution – or even an individual, a spouse, a friend, a sibling -regardless of ideology, results in excesses such as the ones I will recount here.

Living as I do, as millions of us do, in the shadow of the nuclear holocaust that the governments of India and Pakistan keep promising their brain-washed citizenry, and in the global neighborhood of the War Against Terror (what President Bush rather biblically calls “The Task That Never Ends”), I find myself thinking a great deal about the relationship between Citizens and the State.

In India, those of us who have expressed views on Nuclear Bombs, Big Dams, Corporate Globalization and the rising threat of communal Hindu fascism – views that are at variance with the Indian Government’s – are branded ‘anti- national.’ While this accusation doesn’t fill me with indignation, it’s not an accurate description of what I do or how I think. Because an ‘anti-national’ is a person who is against his or her own nation and, by inference, is pro some other one. But it isn’t necessary to be ‘anti-national’ to be deeply suspicious of all nationalism, to be anti-nationalism. Nationalism of one kind or another was the cause of most of the genocide of the twentieth century. Flags are bits of colored cloth that governments use first to shrink-wrap people’s brains and then as ceremonial shrouds to bury the dead. [Applause] When independent- thinking people (and here I do not include the corporate media) begin to rally under flags, when writers, painters, musicians, film makers suspend their judgment and blindly yoke their art to the service of the “Nation,” it’s time for all of us to sit up and worry. In India we saw it happen soon after the Nuclear tests in 1998 and during the Cargill War against Pakistan in 1999. In the U.S. we saw it during the Gulf War and we see it now during the “War Against Terror.” That blizzard of Made-in-China American flags. [Laughter]

Recently, those who have criticized the actions of the U.S. government (myself included) have been called “anti-American.” Anti-Americanism is in the process of being consecrated into an ideology.

The term “anti-American” is usually used by the American establishment to discredit and, not falsely – but shall we say inaccurately – define its critics. Once someone is branded anti-American, the chances are that he or she will be judged before they are heard, and the argument will be lost in the welter of bruised national pride.

But what does the term “anti-American” mean? Does it mean you are anti-jazz? Or that you’re opposed to freedom of speech? That you don’t delight in Toni Morrison or John Updike? That you have a quarrel with giant sequoias? Does it mean that you don’t admire the hundreds of thousands of American citizens who marched against nuclear weapons, or the thousands of war resisters who forced their government to withdraw from Vietnam?

It would be absurd to think that those who criticize the Indian government are “anti-Indian” – although the government itself never hesitates to take that line. It is dangerous to cede to the Indian government or the American government or anyone for that matter, the right to define what “India” or “America” are or ought to be.

To call someone “anti-American”, indeed to be anti-American, (or for that matter, anti-Indian or anti-Timbuktuan) is not just racist, it’s a failure of the imagination. An inability to see the world in terms other than those the establishment has set out for you. If you’re not a Bushie you’re a Taliban. If you don’t love us, you hate us. If you’re not Good, you’re Evil. If you’re not with us, you’re with the terrorists.

Everyday I’m taken aback at how many people believe that opposing the war in Afghanistan amounts to supporting terrorism, of voting for the Taliban.

Last year, like many others, I too made the mistake of scoffing at this post- September 11th rhetoric, dismissing it as foolish and arrogant. But I’ve realized it’s not foolish at all. It’s actually a canny recruitment drive for a misconceived, dangerous war.

Now that the initial aim of the war – capturing Osama bin Laden (dead or alive) – seems to have run into bad weather, the goalposts have been moved.

Nearly three thousand civilians lost their lives in that lethal terrorist strike. The grief is still deep. The rage still sharp. The tears have not dried. And a strange, deadly war is raging around the world. Yet, each person who has lost a loved one surely knows secretly, deeply, that no war, no act of revenge, no daisy-cutters dropped on someone else’s loved ones or someone else’s children, will blunt the edges of their pain or bring their own loved ones back. War cannot avenge those who have died. War is only a brutal desecration of their memory.

To fuel yet another war – this time against Iraq – by cynically manipulating people’s grief, by packaging it for TV specials sponsored by corporations selling detergent and running shoes, is to cheapen and devalue grief, to drain it of meaning. What we are seeing now is a vulgar display of the business of grief, the commerce of grief, the pillaging of even the most private human feelings for political purpose. It is a terrible, violent thing for a State to do to its people.

It’s not a clever-enough subject to speak of from a public platform, but what I would really love to talk to you about is Loss. Loss and losing. Grief, failure, brokenness, numbness, uncertainty, fear, the death of feeling, the death of dreaming. The absolute relentless, endless, habitual, unfairness of the world. What does loss mean to individuals? What does it mean to whole cultures, whole people who have learned to live with it as a constant companion?

Since it is September 11th we’re talking about, perhaps it’s in the fitness of things that we remember what that date means, not only to those who lost their loved ones in America last year, but to those in other parts of the world to whom that date has long held significance. This historical dredging is not offered as an accusation or a provocation. But just to share the grief of history. To thin the mists a little. To say to the citizens of America, in the gentlest, most human way: “Welcome to the World.”

Twenty-nine years ago, in Chile, on the 11th of September 1973, General Pinochet overthrew the democratically elected government of Salvador Allende in a CIA-backed coup.

In the regime of terror that ensured, thousands of people were killed. Many more simply “disappeared”. Firing squads conducted public executions. Concentration camps and torture chambers were opened across the country. The dead were buried in mine shafts and unmarked graves. For seventeen years the people of Chile lived in dread of the midnight knock, of routine “disappearances”, of sudden arrest and torture.

In 1999, following the arrest of General Pinochet in Britain, thousands of secret documents were declassified by the U.S. government. They contain unequivocal evidence of the CIA’s involvement in the coup as well as the fact that the U.S. government had detailed information about the situation in Chile during General Pinochet’s reign. Yet, Kissinger assured the general of his support: “In the United States as you know, we are sympathetic to what you’re trying to do,” he said. “We wish your government well.”

Those of us who have only ever known life in a democracy, however flawed, would find it hard to imagine what living in a dictatorship and enduring the absolute loss of freedom means. It isn’t just those who Pinochet murdered, but the lives he stole from the living that must be accounted for too.

Sadly, Chile was not the only country in South America to be singled out for the U.S. government’s attentions. Guatemala, Costa Rica, Ecuador, Brazil, Peru, the Dominican Republic, Bolivia, Nicaragua, Honduras, Panama, El Salvador, Peru, Mexico and Colombia – they’ve all been the playground for covert – and overt – operations by the CIA. Hundreds of thousands of Latin Americans have been killed, tortured or have simply disappeared under the despotic regimes that were propped up in their countries. If this were not humiliation enough, the people of South America have had to bear the cross of being branded as people who are incapable of democracy – as if coups and massacres are somehow encrypted in their genes.

This list does not, of course, include countries in Africa or Asia that suffered U.S. military interventions – Vietnam, Korea, Indonesia, Laos, and Cambodia. For how many Septembers for decades together have millions of Asian people been bombed, and burned, and slaughtered?

September 11th has a tragic resonance in the Middle East, too. On the 11th of September 1922, ignoring Arab outrage, the British government proclaimed a mandate in Palestine, a follow-up to the 1917 Balfour Declaration which imperial Britain issued, with its army massed outside the gates of Gaza. The Balfour Declaration promised European Zionists a national home for Jewish people. (At the time, the Empire on which the Sun Never Set was free to snatch and bequeath national homes like a school bully distributes marbles.)

How carelessly imperial power vivisected ancient civilizations. Palestine and Kashmir are imperial Britain’s festering, blood-drenched gifts to the modem world. Both are fault lines in the raging international conflicts of today.

In 1937, Winston Churchill said of the Palestinians, I quote, “I do not agree that the dog in a manger has the final right to the manger even though he may have lain there for a very long time. I do not admit that right. I do not admit for instance, that a great wrong has been done to the Red Indians of America or the black people of Australia. I do not admit that a wrong has been done to these people by the fact that a stronger race, a higher-grade race, a more worldly wise race to put it that way, has come in and taken their place.” That set the trend for the Israeli State’s attitude towards the Palestinians.

In 1947, the U.N. formally partitioned Palestine and allotted 55 per cent of Palestine’s land to the Zionists. Within a year, they had captured 76 per cent. On the 14th of May 1948 the State of Israel was declared. Minutes after the declaration, the United States recognized Israel. The West Bank was annexed by Jordan. The Gaza strip came under Egyptian military control, and formally Palestine ceased to exist except in the minds and hearts of the hundreds of thousands of Palestinian people who became refugees. In 1967, Israel occupied the West Bank and the Gaza strip.

Over the decades there have been uprisings, wars, intifadas. Tens of thousands have lost their lives. Accords and treaties have been signed. Cease-fires declared and violated. But the bloodshed doesn’t end. Palestine still remains illegally occupied. Its people live in inhuman conditions, in virtual Bantustans, where they are subjected to collective punishments, twenty-four hour curfews, where they are humiliated and brutalized on a daily basis. They never know when their homes will be demolished, when their children will be shot, when their precious trees will be cut, when their roads will be closed, when they will be allowed to walk down to the market to buy food and medicine. And when they will not. They live with no semblance of dignity. With not much hope in sight. They have no control over their lands, their security, their movement, their communication, their water supply. So when accords are signed, and words like “autonomy” and even “statehood” bandied about, it’s always worth asking: What sort of autonomy? What sort of State? What sort of rights will its citizens have?

Young Palestinians who cannot control their anger turn themselves into human bombs and haunt Israel’s streets and public places, blowing themselves up, killing ordinary people, injecting terror into daily life, and eventually hardening both societies’ suspicion and mutual hatred of each other. Each bombing invites merciless reprisal and even more hardship on Palestinian people. But then suicide bombing is an act of individual despair, not a revolutionary tactic. Although Palestinian attacks strike terror into Israeli citizens, they provide the perfect cover for the Israeli government’s daily incursions into Palestinian territory, the perfect excuse for old-fashioned, nineteenth-century colonialism, dressed up as a new fashioned, twenty-first century “war”.

Israel’s staunchest political and military ally is and always has been the U.S. The U.S. government has blocked, along with Israel, almost every U.N. resolution that sought a peaceful, equitable solution to the conflict. It has supported almost every war that Israel has fought. When Israel attacks Palestine, it is American missiles that smash through Palestinian homes. And every year Israel receives several billion dollars from the United States – taxpayers money.

What lessons should we draw from this tragic conflict? Is it really impossible for Jewish people who suffered so cruelly themselves – more cruelly perhaps than any other people in history – to understand the vulnerability and the yearning of those whom they have displaced? Does extreme suffering always kindle cruelty? What hope does this leave the human race with? What will happen to the Palestinian people in the event of a victory? When a nation without a state eventually proclaims a state, what kind of state will it be? What horrors will be perpetrated under its flag? Is it a separate state that we should be fighting for or, the rights to a life of liberty and dignity for everyone regardless of their ethnicity or religion?

The world is called upon to condemn suicide bombers. But can we ignore the long road they have journeyed on before they have arrived at this destination? September 11, 1922 to September 11, 2002 – eighty years is a long time to have been waging war. Is there some advice the world can give the people of Palestine?

In another part of the Middle East, September 11th strikes a more recent cord. It was on the 11th of September 1990 that George W. Bush, Sr., then President of the U.S., made a speech to a joint session of Congress announcing his government’s decision to go to war against Iraq.

The U.S. government says that Saddam Hussein is a war criminal, a cruel military despot who has committed genocide against his own people. That’s a fairly accurate description of the man. In 1988, Saddam Hussein razed hundreds of villages in northern Iraq, used chemical weapons and machine guns to kill thousands of Kurdish people. Today we know that that same year the U.S. government provided him with $500 million in subsidies to buy American farm products. The next year, after he had successfully completed his genocidal campaign, the U.S. government doubled its subsidy to $1 billion. It also provided him with high quality germ seed for anthrax, and helicopters and dual-use material that could be used to manufacture chemical and biological weapons. So it turns out that while Saddam Hussein was carrying out his worst atrocities, the U.S. and the U.K. governments were his close allies.

So what changed? In 1990, Saddam Hussein invaded Kuwait. His sin was not so much that he had committed an act of war, but that he had acted independently, without orders from his master. This display of independence was enough to upset the power equation in the Gulf. So it was decided that Saddam Hussein be exterminated, like a pet that has outlived its owner’s affection.

The first Allied attack on Iraq took place on January ’91. The world watched the prime-time war as it was played out on T.V. (In India in those days you had to go to a five-star hotel lobby to watch CNN.) Tens of thousands of people were killed in a month of devastating bombing. What many do not know is that the war never ended then. The initial fury simmered down into the longest sustained air attack on a country since the Vietam War. Over the last decade American and British forces have fired thousands of missiles and bombs on Iraq.

Tthere is no confusion over the extent and range of America’s arsenal of nuclear and chemical weapons. Would the U.S. government welcome weapons inspectors? Would the U.K.? Or Israel?

The U.S. has the largest arsenal of nuclear weapons in the world and it’s the only country in the world to have actually used them on civilian populations. If the U.S. is justified in launching a pre-emptive strike on Iraq, why, then any nuclear power is justified in carrying out a pre- emptive strike on any other. India could attack Pakistan, or the other way around. If the U.S. government develops a distaste for, say, the Indian Prime Minister, can it just “take him out” with a pre-emptive strike?

Recently the United States played an important part in forcing India and Pakistan back from the brink of war. Is it so hard for it to take its own advice? Who is guilty of feckless moralizing? Of preaching peace while it wages war? The U.S., which George Bush has called “the most peaceful nation on earth”, has been at war with one country or another every year for the last fifty.

Wars are never fought for altruistic reasons. They’re usually fought for hegemony, for business. And then of course there’s the business of war.

Protecting its control of the world’s oil is fundamental to U.S. foreign policy. The U.S. government’s recent military interventions in the Balkans and Central Asia have to do with oil. Hamid Karzai, the puppet President of Afghanistan installed by the U.S., is said to be a former employee of Unocal, the American-based oil company. The U.S. government’s paranoid patrolling of the Middle East is because it has two-thirds of the world’s oil reserves. Oil keeps America’s engines purring sweetly. Oil keeps the Free Market rolling. Whoever controls the world’s oil, controls the world’s market. And how do you control the oil?

Nobody puts it more elegantly than The New York Times columnist, Thomas Friedman. In an article called, “Craziness Pays”, he said, “The U.S. has to make it clear to Iraq and U.S. allies that…American will use force without negotiation, hesitation or U.N. approval.” His advice was well taken. In the wars against Iraq and Afghanistan as well as in the almost daily humiliation the U.S. government heaps on the U.N. In his book on globalization, The Lexus and the Olive Tree, Friedman says, and I quote, “The hidden hand of the market will never work without the hidden fist. McDonalds cannot flourish without McDonnell Douglas…and the hidden fist that keeps the world safe for Silicon Valley’s technologies to flourish is called the U.S. Army, Air Force, Navy, and Marine Corps.” Perhaps this was written in a moment of vulnerability, but it’s certainly the most succinct, accurate description of the project of corporate globalization that I have read.

After the 11th of September 2001 and the War Against Terror, the hidden hand and fist have had their cover blown – and we have a clear view now of America’s other weapon – the Free Market – bearing down on the Developing World, with a clenched, unsmiling smile. The Task That Never Ends is America’s perfect war, the perfect vehicle for the endless expansion of American imperialism.

In the last ten years of unbridled Corporate Globalization, the world’s total income has increased by an average of 2.5 percent a year. And yet the numbers of poor in the world has increased by 100 million. Of the top hundred biggest economies, 51 are corporations, not countries. The top 1 percent of the world has the same combined income as the bottom 57 percent and that disparity is growing. And now, under the spreading canopy of the War Against Terror, this process is being hustled along. The men in suits are in an unseemly hurry. While bombs rain down on us, and cruise missiles skid across the skies, while nuclear weapons are stockpiled to make the world a safer place, contracts are being signed, patents are being registered, oil pipe lines are being laid, natural resources are being plundered, water is being privatized, and democracies are being undermined.

In a country like India, the “structural adjustment” end of the Corporate Globalization project is ripping through people’s lives. “Development” projects, massive privatization, and labor “reforms” are pushing people off their lands and out of their jobs, resulting in a kind of barbaric dispossession that has few parallels in history. Across the world, as the “Free Market” brazenly protects Western markets and forces developing countries to lift their trade barriers, the poor are getting poorer and the rich richer. Civil unrest has begun to erupt in the global village. In countries like Argentina, Brazil, Mexico, Bolivia and India, the resistance movements against Corporate Globalization are growing. To contain them, governments are tightening their control. Protesters are being labeled “terrorists” and then being dealt with as such. But civil unrest does not only mean marches and demonstrations and protests against globalization. Unfortunately, it also means a desperate downward spiral into crime and chaos and all kinds of despair and disillusionment which as we know from history (and from what we see unspooling before our eyes), gradually becomes a fertile breeding ground for terrible things – cultural nationalism, religious bigotry, fascism and of course, terrorism.

All these march arm-in-arm with corporate globalization.

There is a notion gaining credence that the Free Market breaks down national barriers, and that Corporate Globalization’s ultimate destination is a hippie paradise where the heart is the only passport and we all live happily together inside a John Lennon song. (“Imagine there’s no country…”) But this is a canard.

What the Free Market undermines is not national sovereignty, but democracy. As the disparity between the rich and poor grows, the hidden fist has its work cut out for it. Multinational corporations on the prowl for “sweetheart deals” that yield enormous profits cannot push through those deals and administer those projects in developing countries without the active connivance of State machinery – the police, the courts, sometimes even the army. Today Corporate Globalization needs an international confederation of loyal, corrupt, preferably authoritarian governments in poorer countries to push through unpopular reforms and quell the mutinies. It needs a press that pretends to be free. It needs courts that pretend to dispense justice. It needs nuclear bombs, standing armies, sterner immigration laws, and watchful coastal patrols to make sure that it’s only money, goods, patents, and services that are being globalized – not the free movement of people, not a respect for human rights, not international treaties on racial discrimination or chemical and nuclear weapons, or greenhouse gas emissions, climate change, or god forbid, justice. It’s as though even a gesture towards international accountability would wreck the whole enterprise.

Close to one year after the War against Terror was officially flagged off in the ruins of Afghanistan, in country after country freedoms are being curtailed in the name of protecting freedom, civil liberties are being suspended in the name of protecting democracy. All kinds of dissent are being defined as “terrorism”. All kinds of laws are being passed to deal with it. Osama bin Laden seems to have vanished into thin air. Mullah Omar is supposed to have made his escape on a motorbike. (They could have sent TinTin after him.) [Laughter] The Taliban may have disappeared but their spirit, and their system of summary justice is surfacing in the unlikeliest of places. In India, in Pakistan, in Nigeria, in America, in all the Central Asian republics run by all manner of despots, and of course in Afghanistan under the U.S.-backed, Northern Alliance.

Meanwhile down at the mall there’s a mid-season sale. Everything’s discounted – oceans, rivers, oil, gene pools, fig wasps, flowers, childhoods, aluminum factories, phone companies, wisdom, wilderness, civil rights, eco-systems, air – all 4,600 million years of evolution. It’s packed, sealed, tagged, valued and available off the rack. (No returns). As for justice – I’m told it’s on offer too. You can get the best that money can buy.

Donald Rumsfeld said that his mission in the War Against Terror was to persuade the world that Americans must be allowed to continue their way of life. When the maddened king stamps his foot, slaves tremble in their quarters. So, standing here today, it’s hard for me to say this, but “The American Way of Life” is simply not sustainable. Because it doesn’t acknowledge that there is a world beyond America.

But fortunately, power has a shelf life. When the time comes, maybe this mighty empire will, like others before it, overreach itself and implode from within. It looks as though structural cracks have already appeared. As the War Against Terror casts its net wider and wider, America’s corporate heart is hemorrhaging. For all the endless, empty chatter about democracy, today the world is run by three of the most secretive institutions in the world: The International Monetary Fund, the World Bank, and the World Trade Organization, all three of which, in turn, are dominated by the U.S. Their decisions are made in secret. The people who head them are appointed behind closed doors. Nobody really knows anything about them, their politics, their beliefs, their intentions. Nobody elected them. Nobody said they could make decisions on our behalf. A world run by a handful of greedy bankers and C.E.O.’s whom nobody elected can’t possibly last.

Soviet-style communism failed, not because it was intrinsically evil but because it was flawed. It allowed too few people to usurp too much power. Twenty-first century market-capitalism, American style, will fail for the same reasons. Both are edifices constructed by the human intelligence, undone by human nature.

The time has come, the Walrus said. Perhaps things will become worse and then better.

NB. The transcription of the videoclip finishes here. Nevertheless, the speech still contains a couple of more phrases that I consider interesting to include:

Perhaps there’s a small god up in heaven readying herself for us. Another world is not only possible, she’s on her way. Maybe many of us won’t be here to greet her, but on a quiet day, if I listen very carefully, I can hear her breathing.

WE – Arundhati Roy (Esp)

El siguiente clip recoge la mayor parte del discurso que la escritora Arundhati Roy dio en Santa Fe, Nuevo Méjico, el 18 de septiembre del 2002: “Ven Septiembre; ciudadanos de Estados Unidos: bienvenidos al mundo”.

Sorprende la claridad de ideas, el uso del lenguaje y, especialmente hoy, la visión de futuro de la escritora. A pesar de tener ya 10 años esta de absoluta actualidad.

El texto en castellano esta en parte basado en la traducción de Tania Molina Ramírez  revisada y adaptada al texto actual del reportaje. El clip esta en ingles original.

La ficción y la no–ficción son tan sólo diferentes técnicas para contar historias. Debido a razones que no comprendo totalmente, la ficción sale de mi bailando. La no–ficción sale a fuerza, a causa del mundo roto, dolorido, al cual despierto cada mañana.

El tema de gran parte de lo que escribo, tanto ficción como no–ficción, es la relación entre el poder y los que no tienen poder y el eterno conflicto circular en el cual están involucrados. (John Berger, ese maravilloso escritor, una vez escribió): “Nunca más será contada una historia como si fuese la única”. Nunca podrá haber una sola historia. Sólo hay maneras de ver. Así que cuando cuento una historia, no la cuento como una ideóloga que quiera enfrentar una ideología absolutista contra otra, sino como una narradora de historias que quiere compartir su manera de ver. Aunque parezca ser de otra manera, mi escritura no trata sobre naciones e historia, trata sobre el poder. Sobre la paranoia y la crueldad del poder. Sobre la física del poder. Yo creo que la acumulación de un poder inmenso, sin límites, por parte de un Estado o un país, una corporación o una institución –o hasta un individuo, un cónyuge, un amigo o un hermano– sin importar la ideología, lleva a excesos como los que aquí recuento.

Viviendo como yo lo hago, como millones de nosotros lo hacemos, a la sombra del holocausto nuclear constantemente prometido por los gobiernos de la India y Pakistán a su ciudadanía “lavada del cerebro”; viviendo en el barrio global de la Guerra contra el Terror (lo que el presidente Bush, un tanto bíblicamente, llama “La Tarea Que Nunca Termina”), me descubro a mí misma pensando mucho en la relación entre los Ciudadanos y el Estado.

En la India, aquellos de nosotros que hemos expresado puntos de vista sobre las Bombas Nucleares, las Grandes Presas, la Globalización Corporativa y la creciente amenaza del fascismo comunal indio –puntos de vista que difieren con el del gobierno de la India– somos etiquetados como “anti–nacionales”. Si bien esta acusación no me llena de indignación, no es una descripción precisa de lo que hago o de cómo pienso. Un “anti–nacional” es una persona que está en contra de su nación y, por deducción, está a favor de alguna otra. Pero no se necesita ser “anti–nacional” para sospechar profundamente de todo nacionalismo, para ser anti–nacionalismo. El nacionalismo, de uno u otro estilo, fue la causa de la mayor parte del genocidio del siglo veintiuno. Las banderas son pedazos de tela de colores que los gobiernos usan, primero para encoger– las mentes de las personas y después como mortaja para enterrar a los muertos. Cuando personas independientes, pensantes (y aquí no incluyo a los grandes medios de comunicación) comienzan a reunirse bajo banderas, cuando escritores, pintores, músicos, cineastas dejan de tener juicio propio y ciegamente ponen su arte bajo el yugo de la “Nación”, es hora de que todos nosotros nos pongamos en alerta y nos preocupemos. En la India vimos que esto sucedió poco después de las pruebas nucleares de 1998 y durante la Guerra de Kargil contra Pakistán en 1999. En Estados Unidos lo vimos durante la Guerra del Golfo y lo vemos ahora, durante la “Guerra contra el Terror”. Esa ventisca de banderas estadounidenses Hechas-en-China.

Recientemente, aquellos que han criticado las acciones del gobierno estadounidense (incluyéndome a mí) han sido nombrados “anti–estadounidenses”. El Anti–estadounidensismo está en el proceso de ser consagrado como una ideología.

Ser anti–estadunidense

Normalmente, el término “anti–estadounidense” es usado por el establishment estadounidense para desacreditar y, sin falsedad –pero, digamos que sin precisión– definir a sus críticos. Una vez que alguien es etiquetado como anti–estadounidense, lo más probable es que sea juzgado antes de ser escuchado y el argumento se perderá en la confusión del mellado orgullo nacional.

¿Qué significa el término “anti–estadounidense”? ¿Significa que estás en contra del jazz? ¿O que te opones a la libertad de expresión? ¿Que no te deleitas con Toni Morrison o John Updike? ¿Que tienes algo en contra del gigante sequoia? ¿Significa que no admiras a los cientos de miles de ciudadanos estadounidenses que marcharon contra las armas nucleares, o a los miles que se opusieron a la guerra y que orillaron a su gobierno a retirarse de Vietnam?

Sería absurdo pensar que aquellos que critican al gobierno de la India son “anti–indios” –aunque el gobierno nunca duda en seguir esa línea–. Es peligroso cederle al gobierno indio o al gobierno estadounidense o, en ese caso, a cualquiera, el derecho a definir qué es, o debe ser, “India” o “Estados Unidos”.

Llamar a alguien “anti–estadounidense”, de hecho, ser anti–estadounidense (o en ese caso, anti–indio, o anti–timbuktú), no sólo es racista, es una falla de la imaginación. Una inhabilidad de ver el mundo en términos distintos a los que el establishment ha expuesto: Si no eres un Bushie, eres talibán. Si no nos amas, nos odias. Si no eres Bueno, eres Malvado. Si no estás con nosotros, estás con los terroristas.

Todos los días me sorprendo de la cantidad de gente que cree que oponerse a la guerra en Afganistán equivale a apoyar al terrorismo, o votar a favor del Talibán.

El año pasado, cometí el error, como lo hicieron muchos otros, de burlarme de esta retórica post-11 de Septiembre, desdeñándola como tonta y arrogante. Me he dado cuenta de que de ninguna manera es tonta. De hecho, es un astuto plan de reclutamiento para una guerra peligrosa y mal comprendida.

Ahora que la meta inicial de la guerra, –capturar a Osama Bin Laden (muerto o vivo)–, parece haberse topado con mal clima, los postes de la portería se han movido.

La pérdida

Casi tres mil civiles perdieron su vida en aquel letal ataque terrorista. El dolor aún es profundo. La ira aún aguda. Las lágrimas no se han secado. Y una extraña, mortífera guerra se ha desatado alrededor del mundo. Sin embargo, cada persona que ha perdido a un ser amado seguramente sabe, secretamente, en lo más hondo, que ninguna guerra, ningún acto de venganza, ninguna bomba daisy-cutter [corta-margaritas] lanzada sobre los seres amados o de los niños de algún otro, limará el filo de su dolor o les traerá a sus seres queridos de regreso. La guerra no puede vengarse por aquellos que murieron. La guerra es sólo una brutal profanación de su memoria.

Alimentar todavía otra guerra –esta vez contra Irak– a través de manipular cínicamente el dolor de las personas, a través de empaquetarlo en especiales televisivos patrocinados por corporaciones que venden detergente o zapatillas deportivas, es abaratar y devaluar el dolor, vaciarlo de su sentido. Lo que ahora vemos es una vulgar manifestación del negocio del dolor, el comercio del dolor, el saqueo de hasta los más privados sentimientos humanos para un propósito político. Es una cosa violenta, terrible, de un Estado hacia su pueblo.

No es un tema muy inteligente del cual hablar desde una plataforma pública, pero de lo que realmente me gustaría hablar con ustedes es de la Pérdida. La Pérdida y perder. El dolor, el fracaso, lo roto, lo entumecido, la incertidumbre, el miedo, la muerte del sentimiento, la muerte del sueño. La absoluta, despiadada, interminable, habitual injusticia del mundo. ¿Qué significa la pérdida para los individuos? ¿Qué significa para culturas completas, pueblos completos que han aprendido a vivir con ella como una constante compañera?

Ya que estamos hablando del 11 de septiembre, quizá venga al caso que recordemos lo que significa esa fecha, no sólo para aquellos que el año pasado perdieron a seres amados en Estados Unidos, sino también para todos aquellos que, desde hace mucho, esta fecha ha tenido un significado. Este “dragado” histórico no se ofrece como una acusación o como una provocación. Sino tan sólo para compartir el dolor de la historia. Para desvanecer un poco la niebla. Para decirles a los ciudadanos de Estados Unidos, de la manera más suave, más humana: Bienvenidos al mundo.

Los septiembres

Hace 29 años, en Chile, el 11 de septiembre de 1973, el general Pinochet derrocó al gobierno elegido democráticamente de Salvador Allende a través de un golpe de Estado apoyado por la CIA. “

En el régimen de terror que siguió, miles de personas fueron asesinadas. Muchas más simplemente fueron “desaparecidas”. Pelotones de soldados condujeron ejecuciones públicas. En todo el país se abrieron campos de concentración y cámaras de tortura. Se enterraron a los muertos en pozos mineros y tumbas sin nombres. Durante 17 años, el pueblo de Chile vivió atemorizado de que tocaran a la puerta de su casa a medianoche, de las “desapariciones” rutinarias, de las aprehensiones repentinas y la tortura.

En 1999, tras el arresto del general Pinochet en Gran Bretaña, miles de documentos secretos fueron desclasificados por el gobierno estadounidense. Contienen evidencia inequívoca de la involucracion de la CIA en el golpe de Estado, así como del hecho de que el gobierno estadounidense tenía información detallada sobre la situación en Chile durante el reino del general Pinochet. Aún así, Kissinger le aseguró al general que contaba con su apoyo: “En Estados Unidos, como usted sabe, simpatizamos con lo que está tratando de hacer”, dijo; “le deseamos lo mejor a su gobierno”.

Aquellos de nosotros que sólo hemos conocido la vida en una democracia, por más defectuosa que sea, difícilmente podríamos imaginar lo que realmente significa vivir en una dictadura y soportar la pérdida absoluta de la libertad. No sólo se trata de aquellos a los cuales Pinochet asesinó, también se debe tomar en cuenta las vidas que les robó a los que estaban vivos.

Tristemente, Chile no fue el único país en Sudamérica en ser seleccionado para recibir las atenciones del gobierno estadounidense. Guatemala, Costa Rica, Ecuador, Brasil, Perú, República Dominicana, Bolivia, Nicaragua, Honduras, Panamá, El Salvador, México y Colombia: todos han sido el patio de recreo para las operaciones cubiertas –y descubiertas– de la CIA. Cientos de miles de latinoamericanos han sido asesinados, torturados o simplemente han desaparecido bajo los regímenes despóticos. Si esto no era suficiente humillación, los pueblos de Sudamérica han tenido que cargar con la cruz de ser etiquetados como pueblos incapaces de ejercer una democracia –como si los golpes y las masacres fuesen parte de sus genes–.

Las “fallas geológicas”

Esta lista, claro, no incluye a los países en Africa o Asia que sufrieron intervenciones militares –Vietnam, Corea, Indonesia, Laos y Cambodia–. ¿Durante cuántos septiembres, por décadas, han sido bombardeados, quemados, asesinados millones de asiáticos?

El 11 de septiembre también tiene una resonancia trágica en Medio Oriente. El 11 de septiembre de 1922, ignorando la indignación árabe, el gobierno británico proclamó un mandato en Palestina, como consecuencia de la Declaración Balfour de 1917, promulgada por la Gran Bretaña Imperial, con su ejército desplegado a las puerta de la ciudad de Gaza. La Declaración Balfour le prometía a los sionistas europeos un hogar nacional para el pueblo judío. En aquel momento, el Imperio sobre el cual el Sol Nunca Se Ponía era libre de arrebatar y legar los hogares nacionales de la misma manera en que el niño bravucón de la escuela distribuye las canicas.

Qué descuidadamente hizo el poder Imperial la vivisección de las antiguas civilizaciones. Palestina y Cachemira son los regalos, que manan sangre y supuran, de la Gran Bretaña Imperial al mundo moderno. Ambos son las “fallas geológicas” de los imperantes conflictos internacionales de hoy.

En 1937 Winston Churchill dijo de los palestinos: ““No estoy de acuerdo en que un perro en un pesebre tiene el derecho supremo al pesebre, aunque haya estado ahí echado durante mucho tiempo. No admito ese derecho. No admito, por ejemplo, que se le haya hecho un gran mal a los pieles rojas o a los negros en Australia. No admito que se haya hecho algún mal a estas personas por el hecho de que una raza más fuerte, una raza de más alto rango, una raza de más mundo, por ponerlo de alguna manera, haya entrado y haya tomado su lugar””. Eso marcó la pauta de la actitud del Estado israelí hacia los palestinos.

En 1947 la ONU oficialmente partió Palestina y asignó el 55% de la tierra palestina a los sionistas. En el lapso de un año habían capturado 78%. El 14 de mayo de 1948 se declaró el Estado de Israel. Minutos después de la declaración, Estados Unidos reconoció a Israel. Cisjordania fue anexado a Jordania. La franja de Gaza quedó bajo control militar egipcio. Oficialmente, Palestina dejaba de existir, excepto dentro de las mentes y corazones de cientos de miles de palestinos que se convirtieron en refugiados. En 1967, Israel ocupó Cisjordania y la Franja de Gaza.

A lo largo de décadas ha habido sublevaciones, guerras, entifadas. Se han perdido decenas de miles de vidas. Se han firmado acuerdos y tratados. Se han declarado y violado todo alto el fuego. Pero el derrame de sangre no termina. Palestina aún permanece ilegalmente ocupada. Su gente vive en condiciones infrahumanas, en virtuales bantustanes, donde son sometidos a castigos colectivos, toques de queda de 24 horas, donde son humillados y brutalizados a diario. No saben cuándo va a ser demolida su casa, cuándo van a disparar contra sus niños, cuándo cortarán sus preciosos árboles, cuándo cerrarán sus calles, cuándo les permitirán ir al mercado a comprar comida y medicamentos. Y cuándo no. Viven sin el menor rastro de dignidad. Con poca esperanza a la vista. No tienen control sobre sus tierras, su seguridad, su movimiento, su comunicación, su abastecimiento de agua. Así que cuando se firman acuerdos y se difunden palabras como “autonomía” e incluso “Estado”, siempre vale la pena preguntar: ¿Qué tipo de autonomía? ¿Qué tipo de Estado? ¿Qué tipo de derechos tendrán sus ciudadanos?

Los jóvenes palestinos que no pueden contener su enojo se transforman a sí mismos en bombas humanas y atormentan las calles y lugares públicos de Israel, haciendes explosionar, matando a gente común y corriente, inyectándole terror a la vida cotidiana, y eventualmente endureciendo el odio mutuo y la sospecha entre ambas sociedades. Cada bombardeo invita a despiadadas revanchas y a más sufrimiento para los palestinos. Pero una bomba suicida es un acto de desesperación individual, no una táctica revolucionaria. A pesar de que los ataques palestinos atemorizan a los civiles israelíes, proveen de la cubierta perfecta para las incursiones diarias del gobierno israelí en territorio palestino, la excusa perfecta para un colonialismo del siglo diecinueve, fuera de moda, arreglado para aparecer como una “guerra” a la moda, del siglo veintiuno.

El sufrimiento, ¿mecha de la crueldad?

El aliado político y militar más fiel de Israel es, y siempre ha sido, el gobierno estadounidense. El gobierno estadounidense ha bloqueado, junto con Israel, casi todas las resoluciones de la ONU que buscaban una solución pacífica, equitativa, al conflicto. Ha apoyado casi todas las guerras que Israel ha luchado. Cuando Israel ataca a los palestinos, misiles estadounidenses son los que perforan sus hogares. Y cada año Israel recibe varios miles de millones de dólares de Estados Unidos. Dinero de los contribuyentes.

¿Qué lecciones debemos extraer de este trágico conflicto? ¿Es realmente imposible que el pueblo judío que sufrió tan cruelmente, –más cruelmente, quizá, que ningún otro pueblo en la historia,– comprenda la vulnerabilidad y la añoranza de aquellos a los que ellos desplazaron? ¿El extremo sufrimiento también enciende la crueldad? ¿Qué esperanza le deja a la humanidad? ¿Qué sucederá con el pueblo palestino si obtiene la victoria? Cuando una nación sin Estado eventualmente proclama un Estado, ¿qué tipo de Estado será? ¿Qué horrores se perpetrarán bajo su bandera? ¿Deberíamos estar luchando por un Estado separado o por el derecho a una vida con libertad y dignidad para todos, sin importar origen étnico o religión?

El mundo está llamado a condenar los atques suicidas. Pero, ¿podemos ignorar el largo camino que anduvieron antes de llegar a este destino? Del 11 de septiembre de 1922 al 11 de septiembre de 2002 –80 años es un largo, largo tiempo para estar librando una guerra–. ¿Hay algún consejo que el mundo le pueda dar al pueblo de Palestina?

El pecado de Saddam

En otro lugar del Medio Oriente, el 11 de septiembre trae a la memoria algo más reciente. Fue el 11 de septiembre de 1990 cuando George Bush Padre, entonces presidente de Estados Unidos, dio un discurso en una sesión conjunta del Congreso anunciando la decisión de su gobierno de emprender la guerra contra Irak.

El gobierno estadounidense dice que Saddam Hussein es un criminal de guerra, un cruel militar déspota que ha cometido genocidio contra su propio pueblo. Esa es una descripción bastante acertada del hombre. En 1988 arrasó con cientos de pueblos al norte de Irak y usó armas químicas y ametralladoras para matar a miles de kurdos. Hoy sabemos que ese mismo año el gobierno estadounidense le otorgó 500 millones de dólares en subsidios para comprar productos agrícolas estadounidenses. El siguiente año, tras haber completado con éxito su campaña genocida, el gobierno estadounidense duplicó el subsidio a mil millones de dólares. También le dio una semilla madre de alta calidad para ántrax, así como helicópteros y material de uso dual que podría ser usado para manufacturar armas químicas y biológicas.

Así que resulta que mientras Saddam Hussein llevaba a cabo sus peores atrocidades, los gobiernos estadounidense y británico eran sus aliados más cercanos.

¿Qué cambió? En agosto de 1990, Saddam Hussein invadió Kuwait. Su pecado no fue tanto que cometiera un acto de guerra, sino que actuó con independencia, sin recibir órdenes de sus amos. Esta demostración de independencia fue suficiente para desequilibrar la ecuación de poder en el Golfo. Así que se llegó a la decisión de que Saddam Hussein debía ser exterminado, como a un perro que ha durado más que el afecto de su dueño.

El primer ataque aliado sobre Irak tuvo lugar en enero de 1991. El mundo miró la guerra en horario estelar mientras era jugada por televisión. (En la India, en aquellos días, tenías que ir al lobby de un hotel de cinco estrellas para ver CNN.) Decenas de miles de personas fueron asesinadas en un mes de bombardeo devastador. Lo que muchos no saben es que la guerra no terminó ahí. La furia inicial se fue diluyendo hasta convertirse en el más largo ataque aéreo perpetrado contra un país desde la Guerra de Vietnam. Durante la pasada década, las fuerzas estadounidenses y británicas dispararon miles de misiles y bombas sobre Irak.

No hay confusión respecto a la extensión y alcance del arsenal de armas nucleares y químicas de Estados Unidos. ¿Estados Unidos daría la bienvenida a inspectores de armas? ¿Lo haría el Reino Unido? ¿O Israel?

Estados Unidos tiene el arsenal más grande de armas nucleares del mundo. Es el único país en el mundo que las ha utilizado contra la población civil. Si se justifica que Estados Unidos lance un ataque preventivo contra Irak, entonces, se justifica que cualquier poder nuclear lleve a cabo un ataque preventivo contra cualquier otro. La India podría atacar Pakistán, o viceversa. Si al gobierno estadounidense le provoca una aversión el primer ministro de la India, ¿puede simplemente “quitarlo” a través de un ataque preventivo?

Hace poco Estados Unidos jugó un papel importante el forzar paz entre India y Pakistán que estaban al borde de la guerra. ¿Es tan difícil que siga sus propios consejos? ¿Quién es culpable de la irresponsable moralización? ¿De sermonear por la paz mientras hace la guerra? Estados Unidos, que George Bush ha llamado “la nación más pacífica sobre la Tierra”, ha estado en guerra contra uno u otro país en cada uno de los 50 años pasados.

El puño oculto

Las guerras nunca se han luchado por razones altruistas. Normalmente se luchan por hegemonía, por negocios. Y, claro, también está el negocio de la guerra. Para la política exterior estadounidense es fundamental proteger su control sobre el petróleo del mundo. Las recientes intervenciones militares del gobierno estadounidense en los Balcanes y Asia Central tienen que ver con el petróleo. Se dice que Hamid Karzai, el presidente marioneta de Afganistán, impuesto por Estados Unidos, es ex empleado de Unocal, una compañía petrolera con base en Estados Unidos. La paranoide vigilancia del gobierno estadounidense en el Medio Oriente se debe a que esta región tiene dos tercios de las reservas petroleras del mundo. El petróleo mantiene los motores de Estados Unidos ronroneando dulcemente. El petróleo mantiene el Libre Mercado andando. Quien controle el petróleo del mundo controla el mercado mundial. Y, ¿cómo controlas el petróleo?

Nadie lo explica de manera más elegante que el columnista de The New York Times Thomas Friedman. En un artículo llamado “”La locura paga”” dice que “Estados Unidos le tiene que dejar claro a Irak y a los aliados de Estados Unidos que … Estados Unidos usará la fuerza sin negociación, titubeo o la aprobación de la ONU”. Su consejo fue escuchado. En las guerras contra Irak y Afganistán, así como en la prácticamente diaria humillación del gobierno estadounidense a la ONU. En su libro sobre globalización, “The lexus and the olive tree”, Friedman dice: ““La mano oculta del mercado nunca funcionará sin un puño oculto. McDonald’s no puede florecer sin McDonnell Douglas… Y el puño oculto que mantiene al mundo seguro para que las tecnologías de Silicon Valley florezcan se llama el ejército estadunidense, la Fuerza Aérea, la Marina, y los Marines””. Quizá esto fue escrito en un momento de vulnerabilidad, pero ciertamente es la más sucinta, precisa descripción del proyecto de Globalización Corporativa que jamás he leído.

Tras el 11 de septiembre de 2001 y la Guerra contra el Terror, la mano y el puño ocultos han quedado al descubierto –y ahora tenemos una clara visión del otro arma de Estados Unidos, –el Libre Mercado,– acechando sobre el Mundo en Desarrollo, con una apretada sonrisa que no sonríe. La Tarea que Nunca Termina es la guerra perfecta de Estados Unidos, el vehículo perfecto para la expansión sin fin del Imperialismo estadounidense.

Imagina que no hay países…

En los pasados 10 años de desbocada Globalización Empresarial, el ingreso total del mundo se ha incrementado en un 2,5% anual. Y sin embargo el número de pobres en el mundo se ha incrementado en 100 millones. De las 100 economías más grandes, 51 son empresas, no países. El 1% del mundo tiene el mismo ingreso combinado que el 57% más bajo y la disparidad va en aumento. Ahora, bajo la bóveda en expansión de la Guerra Contra el Terror, este proceso es empujado hacia adelante. Los hombres de traje tienen una prisa desmedida. Mientras nos llueven bombas, y los misiles navegan por los cielos, mientras las armas nucleares se apilan para hacer del mundo un lugar más seguro, se firman contratos, se registran patentes, se construyen oleoductos, se saquean los recursos naturales, se privatiza el agua y se socavan las democracias.

En un país como la India, el “ajuste estructural” del proyecto de la Globalización Corporativa está destrozando las vidas de las personas. Los proyectos de “desarrollo”, la privatización masiva, y las “reformas” laborales están empujando a la gente fuera de sus tierras y de sus trabajos, resultando en una especie de bárbaro despojo que tiene pocos paralelos en la historia. En todo el mundo, mientras el “Mercado Libre” descaradamente protege los mercados occidentales y fuerza a los países en desarrollo a eliminar sus barreras comerciales, los pobres se vuelven más pobres y los ricos más ricos. El descontento civil ha comenzado a hacer erupción en la aldea global. En países como Argentina, Brasil, México, Bolivia, la India, los movimientos de resistencia contra la Globalización Corporativa crecen. Para contenerlos, los gobiernos aprietan su control. Los manifestantes son etiquetados como “terroristas” y luego son tratados como tales. Pero el descontento civil no sólo significa marchas y manifestaciones y protestas contra la globalización. Desafortunadamente también significa una desesperada espiral descendiente, hacia el crimen y el caos y todo tipo de desesperación y desilusión que, como sabemos por la historia (y por lo que vemos desatándose ante nuestros ojos), gradualmente se torna en un campo fértil para cosas terribles: –nacionalismo cultural, fanatismo religioso, fascismo, y claro, terrorismo–.

Todos estos van de la mano con la Globalización Corporativa.

Hay una idea que está ganando crédito: el Libre Mercado rompe las barreras nacionales, y el destino final de la Globalización Corporativa es un paraíso hippie donde el corazón es el único pasaporte y todos vivimos felices juntos, dentro de la canción de John Lennon (Imagina que no hay países…) Esto es una patraña.

Lo que el Libre Mercado socava no es la soberanía nacional, sino la democracia. Conforme crece la disparidad entre los ricos y los pobres, el puño oculto tiene su trabajo trazado. Las multinacionales, –al acecho de “buenos negocios ” que les den enormes ganancias–, no pueden llevar a buen término los negocios y administrar esos proyectos en países en desarrollo sin la activa connivencia de la maquinaria estatal: –la policía, los tribunales de justicia, a veces incluso el ejército–. Hoy, la globalización Corporativa requiere una confederación internacional de gobiernos leales, corruptos, preferentemente autoritarios en países más pobres, para que empujen las reformas impopulares y sofoquen los motines. Necesita de una prensa que finja ser libre. Necesita tribunales de justicia que finjan repartir justicia. Necesita bombas nucleares, ejércitos, leyes más estrictas de inmigración, y vigilantes patrullas costeras para asegurarse de que sólo el dinero, los bienes, las patentes y los servicios se globalicen –no el libre movimiento de las personas, no el respeto a los derechos humanos, no los tratados internacionales sobre discriminación racial o armas químicas y nucleares, o emisiones de gases de efecto invernadero, o cambio climático, o ni lo mande dios, la justicia–. Es como si un solo gesto hacia una rendición de cuentas internacional pudiera echar a perder todo el negocio.

Cerca de un año después de que oficialmente se diera el banderazo de salida a la Guerra Contra el Terror en las ruinas de Afganistán, en un país tras otro, las libertades son reducidas en nombre de la protección a la libertad; las libertades civiles son suspendidas en nombre de la protección a la democracia. Todo tipo de disensión es definido como “terrorismo”. Se están aprobando toda clase de leyes para lidiar con ella. Parece que Osama Bin Laden desapareció. Se dice que el muhla Omar escapó en una motocicleta. (Podrían haber mandado a Tin–Tin tras él). Puede ser que el Talibán haya desaparecido, pero su espíritu y su sistema de justicia sumaria está emergiendo en los lugares menos esperados. En la India, en Pakistán, en Nigeria, en Estados Unidos, en todas las Repúblicas Centroasiáticas encabezadas por todo tipo de déspotas, y claro, en Afganistán bajo la Alianza del Norte apoyada por Estados Unidos.

El momento ha llegado

Mientras tanto, en el centro comercial hay una oferta de mitad de temporada. Todo está en saldo: –océanos, ríos, petróleo, bancos genéticos, avispas polinizadoras de higos, flores, infancia, fábricas de aluminio, compañías telefónicas, sabiduría, lo silvestre, derechos civiles, ecosistemas, aire–… toda la evolución de 4.600 millones de años. Está empaquetado, sellado, etiquetado, con precio y listo en el estante. No se aceptan devoluciones. En cuanto a la justicia, me dicen que también está de oferta. Puedes obtener la mejor que el dinero puede comprar.

Donald Rumsfeld dijo que su misión en la Guerra Contra el Terror era convencer al mundo de que se debe permitir a los estadounidenses continuar con su estilo de vida. Cuando el enloquecido rey golpea el suelo, los esclavos tiemblan en sus barracones. Así que hoy, aquí delante de todos, me es difícil decir esto, pero el “Estilo de Vida Estadounidense” (The American Way of Life) simplemente no se puede sostener. Porque no reconoce que haya un mundo más allá de Estados Unidos.

Afortunadamente, el poder tiene fecha de caducidad. Cuando llegue el momento, quizá este poderoso imperio, como muchos otros antes de él, se rebasará a sí mismo y hará implosión desde sus entrañas. Parece que ya comenzaron a aparecer grietas estructurales. Conforme la Guerra Contra el Terror expande su red más y más lejos, el corazón corporativo de Estados Unidos sangra más y más. A pesar de toda la vacía habladuría sin fin sobre la democracia, hoy el mundo esta gobernado por tres de las instituciones más sigilosas del mundo: el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio; estas tres, a su vez, están dominadas por Estados Unidos. Sus decisiones se toman en secreto. Las personas que las encabezan son designadas a puerta cerrada. Nadie sabe realmente nada sobre ellos, sus políticas, sus creencias, sus intenciones. Nadie los eligió. Nadie dijo que podían tomar decisiones por nosotros. Un mundo gobernado por un puñado de banqueros y directores ejecutivos empresariales egoístas que nadie eligió seguramente no puede durar.

El comunismo estilo soviético fracasó, no porque fuese intrínsecamente malvado, sino porque tenía errores. Permitía que demasiados pocos usurparan demasiado poder. El capitalismo de mercado del siglo veintiuno, estilo estadounidense, fallará debido a las mismas razones. Ambos son construcciones de la inteligencia humana, deshechos por la naturaleza humana.

El momento ha llegado, dijo la Morsa. Quizá las cosas empeoren y luego mejoren.

NB. El texto del clip acaba aqui. El discurso en realidad sigue con un par mas de frases que considero interesante recoger a continuación:

Quizá haya una pequeña diosa allá arriba, en el cielo, alistándose para nosotros. Otro mundo no sólo es posible, ya está en camino. Quizá muchos de nosotros no estemos aquí para darle la bienvenida, pero en un día tranquilo, si escucho con atención, la oigo respirar.