Nuestra estrategia no debería estar basada únicamente en enfrentarnos al Imperio, pero en asediarlo.
Privarlo de su oxigeno. Avergonzarlo. Reirnos de el. Con nuestro arte, nuestra música, nuestra literatura, nuestra tenacidad, nuestra alegría, nuestro resplandor, nuestra pura implacabilidad - y nuestra habilidad para contar nuestras propias historias.
Historia que son diferentes de aquellas con las que nos han hecho creer mediante el lavado el cerebro”.
“La revolución de las corporaciones llegara a si fin si nos negamos comprar lo que venden: sus ideas, su versión de la Historia, sus guerras, sus armas, su noción de lo inevitable.
Recuerda esto: puede que seamos muchos y ellos pocos. Ellos nos necesitan mas que nosotros a ellos. Otro mundo no solo no es posible, sino que esta de camino. En un día tranquilo lo puedo oír respirar”.
Arundhati Roy
Esto no es lucha de clases, a no ser que te opongas.
